Fondo-tablet-perro-gato-1
Written by Iñaki Barredo

Quién se queda el perro tras el Divorcio

La disputa en el divorcio afecta también a las mascotas de compañía.

Básicamente hay dos casos tipo: (1) la pareja que incorporaba a una mascota a su vida y (2) la que se formaba siendo ya una de las partes propietaria de un animal.

SOLUCIÓN HABITUAL AMISTOSA: Algunos de los casos se resolvían con un acuerdo amistoso y si la mascota, bien sea perro, gato, etc, era der uno de los cónyuges antes de casarse, pues es éste el que se queda con el mismo. Recientemente unos clientes del despacho  han establecido una “custodia compartida” para la perra que tenían durante el matrimonio por periodos de 15 días. Con otros clientes que tenían un caballo fue relativamente más sencillo, dado que el mismo estaba en un Club Hípico, que se encargaba de su cuidado, y lo que regularon era los periodos en el cada uno podía ir a disfrutar del mismo, habitualmente en fin de semana.

Aunque también se daban situaciones grotescas. La de una persona que tenía un perro, comenzó una relación, rompió con su pareja, años después su ex le pidió volver a ver al perro y, cuando se lo devolvió, le había puesto un chip a su nombre. Solución: custodia compartida. O la de otra que comenzó una relación con alguien que tenía un perro que, en realidad, era de su anterior pareja. ¿Sabes quién se quedó al animal después de la nueva ruptura? Efectivamente, la última en llegar.

Existe mucha casuística y generan problemáticas muy variadas. En la cartilla puede poner que es de una parte, pero puede existir un certificado veterinario que ponga que la otra se encargaba de su salud. O el supuesto en el que tras el divorcio no lo quiere ninguno al perro/gato y lo acaba abandonado en perrera municipal.

Actualmente, los animales son legalmente considerados como “bienes/muebles”. Pueden ser embargados y subastados, por ejemplo. El Congreso ha comenzado a tramitar un proyecto de Ley que afectará al Código Civil, a la Ley Hipotecaria y a la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Se trata de una reforma positiva y es un primer paso para reconocer a los animales como seres dotados de sensibilidad. Con esta reforma, un juez podrá decidir con quién se queda un animal, y podrá hacerlo pensando en el bienestar del este. Son alguien, no algo.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *